domingo, 8 de noviembre de 2009

Y lloré.


Llego a mi casa con la enorme preocupacion que lleva en mi desde que hablamos al medio dia. ¿Te pasaba algo? ¿Nos pasaria algo? ¿Va a pasar algo? Dios. Que mal lo pasé a la tarde. Tan mal que mi cuerpo para evitar esa continua e incesante tristeza e impotencia, se apagó. Me dormi. Alli, en medio de todo el mundo, en un sofá. Con todos mis tios, abuelos y familiares al rededor. Con la verguenza que me da que me vean durmiendo.

A los minutos de despertarme, mi madre se me acercó muy seria, se sentó a mi lado y me dijo:
“Miriam, ¿te pasa algo?” Claro, ¿por qué me iba a hacer esa pregunta?, me extrañó muy mucho porque no es que deje enseñar con facilidad cuando estoy como una mierda. ¿Y cómo decirle “Mamá, es vuestra culpa”? Mientras pensaba todo eso, mi madre interrumpió mi dilema mental con un “mientras dormias, tenias el entrecejo fruñido, y al rato llorabas”


¿Qué coño?

Se pensaron que tenia fiebre, hasta que me vieron llorando. Entonces, recuerdo como me despertaba, viniendo mi padrino a mi lado, y sentandose junto a mi, abrazandome. ¡Pero, no me di cuenta de que lloraba!. Rato antes le conté todo lo que me pasaba. Fue, en parte, una suerte que me encontrara en el patio, sentada, sola y con una cara que me llegaba a los tobillos.

Llego a mi casa, recordando que te dejé un privado. Teniendo la ilusion de que me hubieras contestado. Al menos un “Te quiero” Necesitaba leerlo.


Nada.

Luego recordé que en una imagen te puse “Te quiero”

Nada.

Me hundi. Muchisimo.

Apagué la pantalla del ordenador, me eché en la cama y apagué la luz.

Al minuto, me levanto. Enciendo la pantalla y busco con rapidez tu tuenti. Mas me hundiria si en tu estado ya no estuviera el “Ella”. Pero si, lo estaba. Sonrei, y saltaron alguna que otra lagrima.

Llevaba media hora en el fotolog. No tenia ganas de comentar a nadie, ni de responder a los comentarios. Pero vi la actualizacion de Facu, y de Alex, su novio. Leyendoles fue completisimamente inevitable llorar. Que envidia me dan.

Volvi a mi fotolog, y vi que habias actualizado. Cómo necesitaba eso en ese momento, algo, una señal aunque fuese tuya diciendo que me querias, o al menos, que me mencionaras. Pero necesitaba serciorarme de que yo seguia en tus pensamientos, buenos o malos.

Lo lei, y lloré.

Que mierda de día pues.




Te quiero mi vida.

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