- ¿Pero que ocurre? ¿Por qué de repente esto?, dijo extrañada y con lagrimas en sus azules ojos.
- Es lo mejor, princesa.
- ¿Lo mejor? ¡¿Lo mejor?!
- Princesa, mirenos. Nunca conocí a una pareja que se quisiera tantísimo como nosotros.
- ¡Por eso! ¡No entiendo por qué dices que se acabó!, la princesa gritaba mientras sus lagrimas recorrían sus reales mejillas.
- Su felicidad me importa, y más que nada en el mundo quiero ser la causa de esa felicidad, decía su enamorado.- Eres la única causa de mi felicidad. Sin ti no podría seguir de ninguna manera.
- Princesa, soy la causa de sus males. De sus días tristes y de sus lágrimas. Otros le pretenden, otros que podrán darle mejor vida que la que yo pudiera darle aun si trabajara dia y noche en la fragua y vendiera todo mi trabajo. Mi deber y mi deseo es que no exista una persona mas feliz en el mundo que vos, y me encantaría estar a su lado para compartir esa felicidad. Pero no puedo, quedarme significa mas torturas para vos.
- Pero solo es un tiempo. Pronto seremos tan felices como tanto ansiamos. Y no me importan las lagrimas que pueda derramar, cada segundo que pasamos juntos hace un pequeño paréntesis y me saca las sonrisas de lo mas profundo de mi corazón, siendo las mas sinceras que pueda dibujar mi rostro.
- Princesa, por mi parte tiene toda la paciencia del mundo. Jamás vi una persona tan bella como lo es usted. Pero no es cuestión de paciencia. Tantas lagrimas que derramó debido a la imposibilidad de vernos no compensará con el tiempo. Puede ser mas feliz con otra compañía. Otro podrá amarle casi como yo le amo, podrá hacerle feliz. Y con suerte algún dia recordará esto sin producirle ningún tipo de nostalgia. Solo teniendo el recuerdo de que hoy fue el dia en el que comenzó su camino hacia la felicidad. Princesa, no olvide nunca que le amaré por el resto de mis días. No olvide nunca que dejo mi corazón en sus manos aunque yo me marche de aquí. No olvide que por cada latido de mi corazón, aparecen pensamientos y recuerdos de nosotros.
- Pero no quiero separarme de ti, quiero esperar, aguantar, ¿por qué pensar en mi felicidad y no en la tuya? , lloraba desconsolada la princesa.- Porque yo seré feliz siempre que usted lo sea.
- No dejes esto por acabado, no quiero tener que recordarte. Quiero tenerte cada mañana entre mis sabanas. Quiero pasear por los jardines de tu mano. Dar paseos en barca y a caballo, pedía la princesa con un dulce hilo de voz lleno de esperanza.
- No princesa, la decisión está tomada. Volveré. Aunque sea dentro de muchos años. Volveré buscándola para verla, pero no espere verme. Estaré escondido o disfrazado para poder sentirla sin que usted me sienta y evitar asi que acudan a su memoria recuerdos de la historia de amor que marcó el inicio de una nueva etapa de nuestra vida, aunque me duela no poder acabarla juntos. Le deseo con toda sinceridad la suerte mas grande que pueda existir. Que encuentre lo que pueda hacerla sonreir cada mañana, y que le haga suspirar cuando se acueste. Pero tenga paciencia, como me dijo su padre un día: las cosas buenas se hacen esperar.
Cogió la mano de su amada, se inclinó y le dejó un beso, un ultimo beso, sellando con aquello la promesa de no dejar de amarla nunca.La princesa solo lloraba. Sentada en suelo secó su mano besada, mojada por las lagrimas de aquel joven enamorado que salía de la estancia con paso firme y sin mirar por última vez a su princesa.
sábado, 28 de noviembre de 2009
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